Ahora tengo sesenta y cinco años, pero desde muy joven, cuando apenas había cumplido veinte años, comencé a interesarme por la ciencias espirituales. Esa ha sido siempre mi gran pasión: conocerme a mi mismo, pero siempre por libre, sin intermediarios ni dogmas. El verdadero Maestro está dentro de nosotros mismos y es Él quien nos ilumina.
El motivo de este escrito es arrojar un poco de luz a ciertas discrepancias que he observado respecto a lo que es el cerebro y la mente que confunde a mucha gente.
¿Qué es el cerebro? ¿qué es la mente? ¿es el cerebro y la mente una misma cosa? Para arrojar un poco de luz al tema he tratado de recurrir a las nuevas tecnologías para tratar de solventarlo.
El cerebro es el hardware; la mente es el software; nuestro ser superior, el programador. Nosotros, individualmente, somos los usuarios. Usuarios temporales.
¿Existe el libre albedrío? Si, pero dentro del programa diseñado para nosotros por el programador. Todos, dicen las enseñanzas, tenemos un plan de vida.
Aunque mucha gente suele decir que es dueña de su destino, eso no deja de ser una ilusión. ¿Hemos elegido nuestro sexo, el color de nuestra piel, etc? No.
Como dice Platón en "La República" cuando habla del mito de Er el armenio. Es el alma, el ser superior, quien programa su destino. El libre albedrío es una facultad del alma, no del hombre.
Nuestro cuerpo físico es el hardware; nuestra personalidad es el software. Somos simples instrumentos del alma, nuestro verdadero ser.